Durante el invierno se presentan condiciones que favorecen la presencia de mala calidad del aire, uno de ellos es el  fenómeno llamado inversión térmica, que favorece la formación de un “domo” que mantiene los contaminantes más tiempo en el aire que respiramos,  incrementando el riesgo por exposición a contaminantes atmosféricos en las poblaciones que viven en las zonas donde éste peligro se observa con gran intensidad en el invierno. Esto ocurre principalmente en la zona sur de la ciudad, donde la mayor parte del invierno tenemos mala calidad del aire.